De cómo Twitter me trajo a casa en el caos del volcán

El jueves 15 de abril debía regresar de Londres a Madrid tras una reunión en mi nueva empresa. En el desayuno de trabajo, entre salchichas, huevos revueltos y bacon tostado, ya supimos que todos los vuelos desde Heathrow habían sido suspendidos hasta las 18:00 horas como mínimo, debido a la erupción del volcán en Islandia. El mismo jueves, en un excelente ejemplo de cómo una empresa atiende y conversa con sus usuarios a través de Twitter, British Airways nos indicó qué debíamos hacer y cómo proceder si nuestro vuelo estaba cancelado. Nuestro vuelo estaba efectivamente cancelado: empezaba el caos.

“Cariño, estoy atrapado en Londres por culpa de un volcán en Islandia”. Algo tan inverosímil no puede ser mentira.

A medida que pasaba el tiempo se iban complicando más las opciones para la vuelta: la gente se apelotonaba en los trenes Eurostar, se llenaban los barcos a Santander y Bilbao desde Plymouth y Portsmouth. Desde la agencia de viajes (que permaneció abierta sábado y domingo por la mañana para ayudar durante la crisis) nos decían que ni las reservas de coches de alquiler se estaban respetando: la gente sobornaba a las agencias de alquiler para llevarse un coche y bajar al sur, a España, única salida desde Europa hacia Asia y América.

Lo peor no es no poder volver a casa. Lo peor es no saber cuándo vas a poder volver.

El sábado por la tarde conseguimos, después de un triillón de intentos, un tren de Londres a París. Sabíamos que saldríamos de Londres; lo que no sabíamos era qué íbamos a hacer después.

Y entonces apareció Twitter. El mismo sábado, a través de @rogercasas, me enteraba de que @jacobich, al que no seguía hasta el momento, estaba en la misma situación que yo: con un tren a París, con un coche alquilado, sin saber si lo iba a conseguir ni cuándo. Empezamos a comentar la posibilidad de compartir gastos si alguno de los dos consigue un coche de alquiler. La gente que estaba atrapada empezaba a usar hashtags como #getmehome para compartir ideas o soluciones de cómo moverse de una ciudad a otra. Muchos se ofrecían para compartir gastos en coches de alquiler. Se comentaba que había gente yendo y viniendo de Madrid y Barcelona en taxi desde distintas ciudades de Europa.

“A Estocolmo, por favor”. “Muy bien, por dónde le parece al señor que vayamos?”

El domingo, llegando a París, @jacobich me da la noticia más esperada, de nuevo a través de Twitter: tienen coche, tienen sitio para nosotros y nos esperan. Compartiríamos gastos hasta Barcelona. Twitter lo había hecho posible.

84 horas después de lo previsto, llegué a mi casa en Madrid. Gracias, Twitter. Gracias, Roger. Gracias, Jacobo!

Publicado el abr 23, 06:45 PM por Santiago Romero

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